
"Un día dejas de dar abrazos... y luego ya no te acuerdas de como se daban". Escuché esta frase en la promoción del estreno de una película de cine, y me llamó inmediatamente la atención. Desde entonces llevo dándole vueltas. ¿Por qué dejamos de dar abrazos? A todos nos gusta que nos quieran, que nos cuiden, que nos abracen ... Pero también nosotros tenemos que querer, cuidar, abrazar. En muchas ocasiones damos por supuesto que queremos a alguien, pero nos olvidamos de demostrárselo. Poco a poco vamos cayendo en una rutina, en una monotonía que hace que vayamos olvidándonos de "como se dan los abrazos". Tenemos que practicar esos abrazos. Como también leí en alguna ocasión, "no debemos dejar crecer la hierba en el camino de nuestras relaciones, porque nos lo puede ocultar".