Todo ha sido un cúmulo de circunstancias, que han hecho de este fin de semana un fin de semana muy especial y diferente.Allá por el mes de enero habíamos programado un viaje. De una reunión de amigos surgió una escapada preveraniega al país de los belgas.Todo estaba previsto, vuelos, hotel, recorridos, ... pero las cosas no siempre salen como se planea, como diría mi padre "el hombre propone y Dios dispone". En este caso Dios, el destino, la casualidad, o a cualquier cosa, humana o divina, a la que se lo queramos achacar, ha hecho que lo que estaba programado cambiase radicalmente y siguiera unos cauces totalmente diferentes.
¿Mejor, peor, ...? simplemente diferente.
Nunca se puede decir que una cosa hubiese sido mejor o peor, si la hubiésemos hecho de esta o de aquella manera, porque nadie puede ver el futuro y lo que en él hubiese sucedido si se cambian algunas circunstancias.
Es cierto que durante todo el viaje hemos pensado lo que podría haber sido y no fue, pero la "mala pata" de mi querido amigo ha hecho que nosotros dos ganásemos un protagonismo que de otra manera no hubiésemos tenido.
Nunca antes habíamos viajado solos a un pais extranjero, nuca nos lo habíamos planteado. Nuestra limitación con el idioma siempre ha hecho que fuésemos un tanto reacios a salir de nuestra tierra sin un traductor de confianza.Pero en esta ocasión, y sin tenerlo previsto, lo hemos hecho y ... ¡qué experiencia! Como dicen nuestros mayores: "no hay mal que por bien no venga".
En este viaje hemos aprendido mucho, lo primero... que tenemos que aprender inglés.