Hoy he vuelto a correr el circuito de la carrera de San Antón. Sin antorchas, sin gente en las aceras, sin luces de Navidad, sin la noche fria, ... solo.
Era por la mañana, domingo, apenas había nadie por las calles. Solo se oía mi respiración y mis cansinas pisadas. Sí, cansinas, porque es cansino correr un metro detrás de otro, sobre todo cuando vas solo.
No es una carrera larga, tampoco corta, el recorrido es, más o menos, el que yo acostumbro hacer cuando salgo a correr a diario. Pero yo no corro por la ciudad, me da vergüenza. Lo mio es más campestre, el aire del campo me gusta más. Además, aunque parezca estúpido, cada hora que paso corriendo me recuerda mi "cortijillo", cuando salía por la tarde a correr por los carriles, recordando las historias que mi padre me contaba de cada uno de aquellos parajes. No es lo mismo, por supuesto, pero hay algo que sí es igual: el tiempo que dedico a pensar y soñar despierto. En esa hora de carrera solitaria me da tiempo a mantener unas "interesantes conversaciones" conmigo mismo, hasta el punto que hay días que se me pasa el tiempo sin darme cuenta, eso lo entendereis mejor todos los que hayais hecho actividades solos como conducir, correr, montar en bici, ... pensar.
Solo quería escribir esto porque ahora hace siete años que pensé que jamás podría volver a correr, bueno, ni a correr ni a vivir. Pero aquí estoy, corriendo y viviendo. Comiendome la vida antes de que ella me coma a mí. No podemos vivir pensando en lo que nos gustaría hacer, tenemos que hacerlo. Como dice un slogan publicitario "just do it" (solo hazlo), luego,como diría mi padre, "ya vendrá el Tio Paco con las rebajas".
Era por la mañana, domingo, apenas había nadie por las calles. Solo se oía mi respiración y mis cansinas pisadas. Sí, cansinas, porque es cansino correr un metro detrás de otro, sobre todo cuando vas solo.
No es una carrera larga, tampoco corta, el recorrido es, más o menos, el que yo acostumbro hacer cuando salgo a correr a diario. Pero yo no corro por la ciudad, me da vergüenza. Lo mio es más campestre, el aire del campo me gusta más. Además, aunque parezca estúpido, cada hora que paso corriendo me recuerda mi "cortijillo", cuando salía por la tarde a correr por los carriles, recordando las historias que mi padre me contaba de cada uno de aquellos parajes. No es lo mismo, por supuesto, pero hay algo que sí es igual: el tiempo que dedico a pensar y soñar despierto. En esa hora de carrera solitaria me da tiempo a mantener unas "interesantes conversaciones" conmigo mismo, hasta el punto que hay días que se me pasa el tiempo sin darme cuenta, eso lo entendereis mejor todos los que hayais hecho actividades solos como conducir, correr, montar en bici, ... pensar.
Solo quería escribir esto porque ahora hace siete años que pensé que jamás podría volver a correr, bueno, ni a correr ni a vivir. Pero aquí estoy, corriendo y viviendo. Comiendome la vida antes de que ella me coma a mí. No podemos vivir pensando en lo que nos gustaría hacer, tenemos que hacerlo. Como dice un slogan publicitario "just do it" (solo hazlo), luego,como diría mi padre, "ya vendrá el Tio Paco con las rebajas".
