Querida Mª del Mar:
Por fin acabó este curso. Ha sido un curso muy diferente a todos los que hayamos podido vivir hasta ahora. Jamás pensé vivir un curso en que me privaran de ver la sonrisa de mis niñas y niños, de no poder abrazarlos, de no sentir su cercanía y la de sus familias.
Pero lo que jamás pude imaginar es que no estuvieses tú. Que tu sonrisa y tu música nos faltaría este curso. Eso sí que lo ha hecho el curso más difícil de mi vida.
Cada mañana, al recibir a mis linces, tenía un pellizco en el corazón cuando llegaba Anita. La saludaba con alegría, pero veía en ella tus ojos, tu saludo de todas las mañanas. Ella, Ana, ha sido la que nos ha dado las fuerzas para empezar cada mañana, para decirnos que si ella estaba allí, si ella sonreía, nosotros teníamos que ser más fuertes, no podíamos defraudarla, teníamos que hacer que ella fuese feliz.
Y eso hemos hecho durante todo el curso Mª del Mar, luchar por ser felices para que Ana fuese feliz. Disimular, fingir que todo era bonito, para que ella no sufriera más de lo que todos sabemos que está sufriendo. El tiempo nos ayudará a todos a seguir adelante, a recordarte, cada vez con menos tristeza pero con el mismo cariño.
Mª del Mar, quédate tranquila porque Ana y los tuyos tienen la suerte de tener a Juan Alonso. Él hace que todo, por muy duro que está siendo, sea más llevadero, sea más "normal", dentro de lo normal que puede ser esta situación. En el cole, los seguiremos cuidando. Ana y Alonso no son dos alumnos más, son tu reflejo y los que nos ayudan a levantarnos cuando caemos en la melancolía. Allá donde estés siempre nos echarás una mano en esa tarea. Y nosotros siempre te lo agradeceremos.
Un fuerte abrazo.
