VISITAS

jueves, 23 de febrero de 2012

Trabajar con el corazón

Cuando el trabajo se hace con el corazón tiene unos resultados totalmente distintos al que hacemos solo con las manos. Hoy he sido testigo de este hecho. Todo un colegio, mi colegio, ha trabajado con el corazón. La ocasión lo merecía, pero todos los que convivimos en esta casa, niños y mayores, hemos decidido montar un acto para celebrar... ¿el día de Andalucía?, ¿el carnaval?, al final hemos celebrado muchas más cosas. Hemos homenajeado a un andaluz ilustre, con el que hemos vivido muchos días de Andalucía y muchos carnavales.

El resultado ha sido distinto al de otros Días de Andalucía. Se palpaba en el aire, había emoción, las actuaciones de los niños y niñas así lo demostraban. No bailaban, actuaban, o recitaban porque se lo había dicho su maestra, sino porque ellos querian hacerlo, porque conocen muy bien y quieren al andaluz ilustre al que se homenajeaba, y eso cambia totalmente el resultado.

Si a todo esto le unimos una magistral dirección de orquesta, y una colaboración absoluta por parte de maestras y maestros, el resultado no podía ser otro.

En definitiva, estoy orgulloso de pertenecer a este grupo y trabajar con el corazón.

jueves, 16 de febrero de 2012

Extraña sensación

Extraña sensación la que siento. En unos pocos días dejaré de compartir pupitre con un compañero. Pero no porque los dos nos graduemos, no, solo se gradúa él. Solo él acaba el curso, a mí todavía me quedan muchas asignaturas pendientes, muchos exámenes que aprobar y mucho, mucho, mucho que aprender.
Pero mi sensación es muy extraña, por un lado me alegro por su graduación, conseguida con todo merecimiento y con unas notas que serían, seguro, un orgullo para cualquier madre, pero lo siento por mí, porque mucho de lo que he aprendido ha sido de él y mucho de lo que me queda por aprender hubiese sido con él.
No cabe duda que me quedo con grandísimos compañeros, pero en la carrera de mi vida he tenido dos grandes maestros que me han ayudado y, de alguna manera, han hecho que me sienta bien conmigo mismo: mi hermano y mi compañero.
Ambos tienen muchas cosas en común, en otras muchas son completamente distintos, pero en lo que más se parecen es en que te lo dan todo y nunca me han pedido nada.
Creo que no soy el único, de los compañeros que todavía no nos graduamos, que piensa que no vamos a tener ahora a quién pedirle los apuntes, nos vamos a quedar un poco huérfanos en ese sentido. ¿A quién le preguntaremos ahora las dudas antes de los exámenes? ¿Quién va a dar ahora la cara por nosotros?
Que extraña sensación, espero que entre todo lo que he aprendido de él encuentre algo que me sirva para resolver esta extraña sensación...