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martes, 13 de julio de 2010

Yo también puse la bandera en el balcón


No me pregunteis por qué ... pero yo también puse la bandera en el balcón.

Como a miles, como a cientos de miles, como a millones de paisanos de este planeta ...a mí me gusta el fútbol.

Tengo que reconocer que me gusta más ver un partido de baloncesto. Todavía recuerdo aquel verano del 2.006 cuando la selección española de baloncesto se proclamó campeona del mundo en Japón. Esos partidos los vi con mi hijo, que por aquel entonces jugaba a ese bello deporte de la canasta, y nos emocionábamos viendo como nuestra selección iba ganando un partido tras otro sin dar opción a sus rivales. Fueron muchos los aficionados que lo celebramos, aunque fue una celebración "en la intimidad", en comparación con esta copa del mundo de fútbol... No pusimos la bandera en el balcón.

Ahora los pueblos y ciudades de todo el pais se han derramado por las calles como un cava recien descorchado tras haber agitado la botella partido a partido.

Hasta ahora no he sido consciente de lo que mueve el fútbol. Te puede gustar más o menos, incluso no gustar, pero te ves abducido por la corriente que genera.

Son pocas las ocasiones que en nuestra tierra nos ponemos todos de acuerdo para hacer algo a la vez, nochevieja y poco más, por eso creo que hay que aprovechar la ocasión.

Como siempre, y eso creo que es un mal genético en España, están los que urgan hasta buscarle un trasfondo político a un hecho puramente deportivo y del pueblo, los que no quieren que "todos" podamos ser felices a la vez, los que pretenden, porque así les interesa a ellos, que en España siga habiendo "unos y otros".
Sinceramente, cuando veo a mi hijo y sus amigos, como miles de jóvenes adolescentes, incluso los más pequeños, salir a la calle con banderas de España siento alegria, y no por la bandera en sí, sino porque está más cerca el día en el que olvidemos que aquí hubo dos españas, y ahora todos, con las peculiaridades , las ideas, los idiomas, las religiones ... de cada uno, tenemos una bandera, un objetivo común. En todos los barrios, en todas las calles había banderas (curiosamante más en los barrios más humildes, claro los ricos tienen una segunda vivienda en la playa o en el campo donde se refugian de la crudeza del verano y sus balcones de la ciudad están deshabitados)
Algunos paises "de nuestro entorno" nos llevan mucha ventaja en democracia, Inglaterra, Francia, Alemania ...y uno de los aspectos en los que nos superan es precisamente en el de los símbolos. Piense como piense cada uno de los habitantes de esos paises, reconoce sus símbolos como propios y como nexo de unión con sus paisanos.
Una vez dicho esto , tengo que reconocer que lo que a mí me gustaría es que no existiese ninguna bandera. Porque la existencia de banderas supone la existencia de fronteras, y eso es algo que va contra mis principios. Nadie elige donde nace, por eso tendríamos que dejarnos elegir donde queremos vivir... Pero yo también puse la bandera en el balcón.

1 comentario:

  1. Amigo José Carlos. Ya me conoces y sabes lo que pienso en casi todas los asuntos cotidianos y debes saber que en esto discrepo en gran medida. Te expondré algunas razones de esta discrepancia:
    a.- El fútbol, para mí, no deja de ser un espectáculo, deportivo si quieres, pero un espectáculo al fin y al cabo (que mueve cantidades de dinero desorbitantes). Desde este punto de vista me interesa, no porque sea España la que gane y Holanda la que pierda, me gusta el eswpectáculo y me guata que gane el que más espectáculo dé.
    b.- Como todo espectáculo trasmite a quien lo vive una serie de valores y no me parece que el fútbol trasmita todos los valores positivos (dinero fácil, agresividad, intransigencia, vale todo con tal de ganar, etc. etc)
    c.- La gente que sale a la calle a celebrar la victoria de España (yo fui uno de ellos) no tiene en común más que la que no sale, yo, viendo a muchos de los que gritaban y vitoreaban por las calles, agitando banderas y haciendo otras cosas irrespetuosas con los demás, me sentía más alejados de ellos que quenes pudienran estar en sus casas (al menos sin molestar).
    d.- No podemos confundir a la masa de gente que está en la grada de un campo o ante un televisor con un grupo de personas que comparten ideas y objetivos comunes. Tengo muy clara una cuestión: si un día alcanzamos la paz mundial y la justicia social no será a través del fútbol, puede que sea a través del deporte, pero fútbol y deportes son dos cosas distintas, yo diría que hasta antagónicas.

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