El resultado ha sido distinto al de otros Días de Andalucía. Se palpaba en el aire, había emoción, las actuaciones de los niños y niñas así lo demostraban. No bailaban, actuaban, o recitaban porque se lo había dicho su maestra, sino porque ellos querian hacerlo, porque conocen muy bien y quieren al andaluz ilustre al que se homenajeaba, y eso cambia totalmente el resultado.
Si a todo esto le unimos una magistral dirección de orquesta, y una colaboración absoluta por parte de maestras y maestros, el resultado no podía ser otro.
En definitiva, estoy orgulloso de pertenecer a este grupo y trabajar con el corazón.
Aunque a algunos le parezca extraño, para mi ir a trabajar cada día es reconfortante porque recibo tanto de los niños y compañeros que cumplir con mi trabajo más que una obligación es un placer.Gracias por alegrarme el día a día.
ResponderEliminarVamos amigo Jose, que hay que ser un poco más prolífico en el blog. Espero tus entradas. Un abrazo
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