EL POLVO
Ojalá me refiriese a ese tipo de polvo del que estamos pensando, pero no, me refiero a esa nube gris, esa nube infecta que se cuela por todos los rincones de la casa, por todas las rendijas, por todas las puertas, incluso por las cerraduras. Es imposible detenerlo, no se puede luchar contra él, siempre acaba venciendo.
No son pocas las medidas que hemos tomado: "plastificar" muebles y estanterías, colocar toallas en las rendijas de las puertas, ...todo es inútil.
El polvo, cuando se está de obras, es el enemigo más letal que existe.
Isa y yo nos miramos, con la mirada a través de los cristales traslucidos de unas gafas gastadas de tanto limpiarlas, nos miramos para descubrirnos en esa nube gris, con un pelo parecido al estropajo, hecho de estopa dura y áspera, nos miramos con esa mirada perdida y suplicante que implora clemencia y pide que cese ese chirriar estridente, esa "chicharra" metálica que araña las baldosas y es el origen de la nube "asesina".
Solo son unos escasos cuatro metros cuadrados de cuarto de baño, pero suficientes para contaminar con su nube de polvo gris todo nuestro "planeta".
El maestro de obras, hábil y certero con sus herramientas, está acostumbrado a faenar en estos ambientes, se desenvuelve con soltura, incluso respira y canta a la vez. Nosotros lo miramos asombrados, es sorprendente la capacidad del ser humano de adaptarse a este medio, a este ecosistema de las obras, donde solo sobreviven las especies más fuertes. El prototipo de albañil hispano, fuerte, ágil, con su camiseta corta que muestre el ombligo y el pantalón de talla justa para mostrar la "hucha" cada vez que se agacha a colocar una baldosa. Ese es el estandar morfológico de un auténtico albañil de nuestra tierra, y si además canta o silba es todo un plus de calidad.
Seguiremos luchando contra el polvo. Va a ser una batalla larga, pero confiamos en que un día podamos volver a mirarnos con una mirada limpia, que podamos respirar con una nariz despejada, sin mocos de cemento, que podamos saborear un gazpacho sin "tropezones" indeseados...
Esperemos que la espera merezca la pena...a pesar del polvo.
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