Creo que ya he expresado mi opinión, en diferentes ocasiones,
en lo referente a esta situación de confinamiento y educación.
Nosotros, en el C.E.I.P. San Miguel, impartimos nuestra
docencia a niños y niñas de hasta 12 años, aproximadamente. La localidad, como
la mayoría de los pueblos y ciudades de España, no disponen de Wi-Fi libre y
asequible a toda la población. El alumnado de nuestro Centro, en un porcentaje
que rondará el 80%, no dispone de impresora y ordenador personal con conexión a
internet. El profesorado, al igual que en la mayoría de los centros andaluces,
está inmerso en un proceso de formación
en herramientas digitales, de las cuales carecemos en la mayoría de los centros
(en cantidad y calidad).
A pesar de todos estos condicionantes, durante este periodo
de confinamiento, tanto la mayoría de las familias como profesorado, estamos
dando respuesta a la formación de nuestro alumnado. Lo estamos haciendo con
mayor o menor acierto, pero con todo el interés y esfuerzo del que somos
capaces.
Lo que quiero transmitir es que espero que todo esto no sea
en balde. Que las administraciones (sean del color que sean, lo siento pero
todas me han demostrado lo mismo) tomen nota y se den cuenta que la SANIDAD y EDUCACIÓN
no pueden ser moneda de cambio en ninguna política. Una sanidad y educación
sólida y de calidad hace una sociedad capaz de afrontar las situaciones
problemáticas con una solvencia que, lamentablemente, no tenemos en nuestros
días. No creo que deban existir 17 “sanidades” y 17 “educaciones”. Son tan
importantes que eso debe ser cosa de PAIS,
para que no existan discriminaciones dependiendo de la buena o mala gestión que
hagan los diferentes gobiernos en cada comunidad, con el apoyo, o no, del
gobierno central de turno.
Y la otra reflexión que quería hacer es referente a la “saturación”
de documentos, enlaces, vídeos, … y todo lo que le estamos o pretendemos mandar
a las familias. Esas mismas familias que como dije al principio tienen
importantes carencias en conocimientos, materiales y conexiones digitales. Con
lo que, lo único que hacemos es incrementar la ansiedad y desazón que ya de por
sí están soportando en estos momentos, con unas situaciones familiares muy particulares,
y en algunas ocasiones muy difíciles. No, no creo que para un niño o niña de
las edades de nuestro alumnado sea prioritario si se evalúa o no se evalúa este
curso. Los docentes estamos hartos de repetirnos que en todos los cursos damos los mismos contenidos, con
diferentes niveles de profundización, pues yo no sé por qué, ahora, de repente,
creemos que es una catástrofe si se adelantan o no se adelantan contenidos.
Creo que lo que tenemos que conseguir con nuestro alumnado es que sigan
manteniendo un contacto con el centro, que repasen lo aprendido, que lean, que
escriban y que si se tienen que aburrir… se aburran. Del aburrimiento han
surgido, en muchas ocasiones, las creaciones más originales y ha sido caldo de
cultivo para la imaginación (algo que tenemos “capado” en el alumnado, porque
le damos todo hecho y no les dejamos ni un minuto para que ellos piensen en lo
que ocupar su tiempo).
En definitiva, que espero que salgamos de esta “guerra” mucho
más fuertes de como la empezamos. Dándonos cuenta de lo que verdaderamente es
importante y lo que no. Tanto a nivel personal como a nivel de SOCIEDAD.
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